Contacte con nosotros

Llámenos y pregunte por nuestros paquetes, un ejecutivo con gusto le dará la atención personalizada que necesita.

Tel. 5010.68.00

Mail. marco.morales@memorialsanangel.net

Cómo ayudar a vivir la pérdida de un ser querido

El amigo que está en silencio con nosotros, en un momento de angustia o incertidumbre, que puede compartir nuestro pesar y desconsuelo… y enfrentar con nosotros la realidad de nuestra impotencia, ése es el amigo que realmente nos quiere. -HENRI NOUWEN-

Si quieres acompañar a alguien que ha perdido un ser querido te puede ayudar haber pasado por una situación similar, pero no olvides que cada persona y cada duelo es diferente, y lo que a ti te costó más o te ayudó especialmente no tiene porque serlo para el otro.
Si no has pasado por esa situación, te puede ser útil informarte sobre el proceso de duelo y así entender mejor lo que está viviendo, sus reacciones y la dificultad del camino que tiene que recorrer.

Una creencia erronéa es pensar que tenemos que hacer o decir algo que le ayude o consuele. Tal exigencia nos puede llevar a no saber qué decir o recurrir a frases hechas: “Tienes que olvidar”…, “Mejor así, dejó de sufrir”…, “El tiempo todo lo cura”…, “Manténte fuerte por los niños”…, “Es la voluntad de Dios”…, “Es ley de vida”… dolor
No intentes darle una justificación a lo que ha ocurrido. No te empeñes en animarle o tranquilizarle, posiblemente lo que necesita sólo es que le escuches. No le quites importancia a lo que ha sucedido hablándole “del lado bueno” o de lo que “todavía le queda”. Tampoco le digas que tiene que sobreponerse, ya lo hará a su tiempo (pueden ser o años…)

Y si no sabes que decir, no digas nada. Escuchale, sin pensar que tienes que dar consejos constantemente o estar levantando el ánimo. En resumen se trata de acompañarle en el dolor… de estar ahí…

Lo que más suelen necesitar al principio es hablar…

Permitir que hable todo el tiempo y todas las veces que lo necesite. Esta necesidad se mantiene durante mucho tiempo después del fallecimiento y es normal.
Una pareja de padres expresaba su pesar con estas palabras: Los parientes y los amigos rehuyen hablar o pronunciar el nombre de nuestra hija, desviando la conversación hacia cualquier otro tema. Tal vez tengan miedo de alterarnos o hacernos llorar. Pero, ¿qué pretenden? ¿qué la olvidemos o que no lloremos más? “
Comparte con tu familiar o amigo/a recuerdos de la persona fallecida (ver fotos, contar anécdotas…) Recordar a la persona amada es un consuelo para los supervivientes. Repetir y evocar los recuerdos es parte del camino que tienen que recorrer.  Recuerda que también hay personas que viven un duelo más íntimo y prefieren no exteriorizar sus emociones.

No es malo que lloren

Sentir y expresar el dolor, la tristeza, la rabia, el miedo…por la muerte de un ser querido es parte del camino del duelo.
Estás equivocado si piensas que verle o dejarle llorar y emocionarse no sirve más que para añadir más dolor al dolor. Ayudar a alguien que sufre no es distraerle de su dolor. Mediante la vivencia y expresión de los sentimientos, la persona en duelo suele sentirse aliviada y liberada.
No temas nombrar y hablar de la persona fallecida por miedo a que se emocione. Si llora, no tienes que decir o hacer nada especial, lo que más necesita en esos momentos es tu presencia, tu cercanía, tu compañía y tu afecto.
No temas tu mismo llorar o emocionarte. No hay nada malo en mostrar tu pena, en mostrar que a ti también te afecta lo que ha pasado, en mostrar que te duele ver a tu amigo o familiar en esa situación.
rosa_azulEn determinados momentos puede preferir no hablar. Respeta su deseo. El hecho de que no le apetezca hablar de la pérdida hoy no significa que no quiera hacerlo en otro momento. La mejor manera de saberlo es preguntarle directamente.

Una buena manera de ayudar es ofrecete para colaborar en algunas tareas cotidianas, como hacer la compra, ir a buscar a los niños o encargarte del papeleo.

La importancia de mantener el contacto
El duelo dura mucho mas de lo que solemos pensar. A partir de los 6 meses suelen ir reduciendose progresivamente las visitas, las llamadas y se deja de preguntar o de mencionar a la persona fallecida. Pero es precisamente a partir de entonces (entre los 6 meses y el primer aniversario) cuando la persona comienza a vivir con toda su crudeza el dolor por la ausencia y a ver las implicaciones que va a tener en su vida. Puede que nos digan que están bien porque es lo que se espera de ellos o para no cargarnos con su pena.
El contacto puede mantenerse de muchas maneras. Puedes hacerle una visita, quedar para tomar un café o dar un paseo, enviar una carta o un email. Con una llamada telefónica, por ejemplo, puedes romper su soledad y recordarle que no está solo/a, que alguien está pensando en él o ella.
Las fiestas y aniversarios son momentos particularmente dolorosos en los que podemos hacer un esfuerzo especial para estar cerca de la persona en duelo.

Con información de www.vivirlaperdida.com

Deja un comentario

SUBIR