Memorial San Angel

Amor, muerte y venganza.

“Así son siempre las gatas, quieren ganar demasiado…”

Ana María, 84 años, víctima de la Mataviejitas.

Todos hemos sufrido el sentimiento de frustración ante lo que a nuestros ojos resulta un acto de injusticia y, nos toca tan profundamente, porque en general fuimos educados por el sentido de la justicia como una convención y una búsqueda humana orientada a crear una sociedad con consecuencias para aquello que rompe el equilibrio de la convivencia. Sin embargo, cuando el motor visceral viene del odio o el resentimiento, estamos hablando de esa sed que ha movido grandes tragedias a través de la historia de la humanidad: la venganza.

Había una mujer que se llamaba Juana Barraza, se hacía pasar por enfermera o empleada doméstica para trabajar con mujeres adultas mayores. Era su forma de ganarse la vida, después de retirarse de la Lucha libre por una lesión en la espalda; era conocida como: La Dama del Silencio.

En diversas entrevistas había contado cómo el arte del Pancracio le ayudaba a canalizar sus sentimientos de rabia y de coraje que reconocía desde la infancia. Cuando tenía unos 12 años, su madre alcohólica que también la maltrataba, la entregó a un hombre a cambio de unas cervezas; el hombre la violó y la joven quedó embarazada. Según los criminólogos, al asesinar a cada mujer mayor, surgió en Juana un deseo de venganza y así mataba a su cruel madre, simbólicamente. Usaba el método del estrangulamiento, pero última víctima tuvo un testigo que la denunció. Por los métodos planeados y la fuerza física utilizada para asesinar, la policía creyó que el criminal era un hombre vestido de mujer, como si sólo los hombres pudieran realizar actos bien calculados. Juana fue sentenciada a 759 años de prisión, se le acusó de 16 asesinatos, pero pudieron ser muchos más. Se le conoció como la Mataviejitas

La Dama del Silencio, luchadora, c.1984
www.luchawiki.org
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Otelo fue un destacado general de la ciudad de Venecia, triunfador en muchas batallas y preferido del príncipe. Le fue otorgado el título de gobernador de Chipre y pudo casarse con la cotizada hija de un rico veneciano llamada Desdémona, ella estaba enamorada y el matrimonio fue feliz unos años. Un subordinado envidioso, llamado Yago quiso destruir la buena suerte de Otelo y decidió crear una intriga para envenenar la mente del gobernador y hacerlo creer que su esposa lo engañaba; a este hecho se añade que Otelo, era un hombre inseguro, discriminado tal vez, por tener la piel oscura. La estrategia de Yago era que Otelo se pusiera muy celoso de su esposa, por su supuesta infidelidad. Otelo creyó estas intrigas, su carácter se amargó, se volvió iracundo, no dormía bien, estaba siempre agitado, nervioso, descuidó su trabajo y poco después fue relevado de su puesto. Ofuscado por los celos, decidió vengarse y asesinó a su esposa por infiel. Poco después se enteró que todo fue una intriga y se quitó la vida también.

William Powell Frirth, Otelo y Desdémona, c.1840-1856, óleo sobre tela, Colección Museo Fitzwilliam

Evangelina Elizondo, fue una estrella del cine mexicano. Estaba casada con el ingeniero José Luis Paganoni, quien, al mismo tiempo, sostenía relaciones con varias mujeres. Un día Evangelina le reclamó su disolución y le pidió el divorcio, entonces José Luis se negó y comenzó un conflicto legal que duraría meses para terminar; además el hombre era celoso, alcohólico e iracundo. Por aquel momento, Evangelina comenzó una obra de teatro a lado de otro famoso actor llamado Ramón Gay. Se cuenta que José Luis acudía siempre al teatro, con el propósito de buscar una reconciliación con Evangelina, que siempre lo rechazaba. Una noche, Evangelina y Ramón salieron a cenar después de la obra de teatro, para entonces, habían comenzado un romance. Después se quedaron platicando un rato en el coche cuando escucharon un golpe en la ventanilla; era José Luis, furioso, insultó a la pareja, quería vengarse; entonces Ramón salió del automóvil y la discusión se convirtió en una pelea a golpes entre los dos hombres, cuando José Luis sacó una pistola e hizo un disparo mortal al pecho de Ramón. Durante el funeral, dicen que otra estrella de cine lloraba copiosamente por la muerte de su amor y era el actor Arturo de Córdova.

Evangelina Elizondo y Ramón Gay, c.1960
Foto www.debate.com.mx

En una ciudad de Israel, vivía Judith, una empoderada mujer que llevaba los negocios de su difunto esposo. Aquella población era próspera y pacífica hasta que se vio amenazada de conquista por el General Holofernes de Babilonia. El día que llegó a la ciudad, conoció a Judith y se enamoró de ella; la mujer aprovechó esa situación, visitó al general en su campamento militar y lo convenció de que apoyaba su causa. Aquella noche el general invitó a Judith a pernoctar en su tienda y ella aceptó; lo pasaron bien, bebieron y cuando Holofernes se quedó dormido por el exceso de alcohol, Judith lo asesinó y le cortó la cabeza con su espada. A la mañana siguiente la cabeza estaba colgada a las puertas de la ciudad y Judith se convirtió en una heroína, por vengar y salvar al pueblo judío de la invasión babilónica.

A través de estas historias de tragedia y nota roja; nos parece relevante hacer un llamado a la importancia de observar la salud mental. Puede ser una oportunidad de mirar al pasado y reparar los daños a los que voluntaria o… Clic para tuitear

A través de estas historias de tragedia y nota roja; nos parece relevante hacer un llamado a la importancia de observar la salud mental. Puede ser una oportunidad de mirar al pasado y reparar los daños a los que voluntaria o involuntariamente se nos ha expuesto; hay que atender los sentimientos de dolor, de ira o de tristeza que generan rencor y resentimientos. Si fuera el caso, dar atención al uso de sustancias, para no evadir lo que debemos resolver, para lo que es fundamental reconocerlos y aceptarlos y buscar ayuda siempre para vivir en paz y tranquilidad. Vivimos tiempos difíciles, los sabemos, por eso te recordamos que en Memorial San Ángel, estamos contigo hasta el final. 

Imagen: Caravaggio, Judith decapitando a Holofernes, c.1599, óleo sobre tela, Galería Nacional de Arte Antiguo, Roma

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