Memorial San Angel

Dónde se origina la costumbre de cremar los cuerpos.

Hoy, en nuestra cultura occidental, cuando alguien muere su cuerpo se entierra o se crema. Son las dos alternativas más comunes. Pero, ¿de dónde surgió la idea de incinerar los cadáveres humanos? La cremación es una práctica muy antigua que mucha sociedades han incorporado a sus costumbres de manera intuitiva.

Desde que el hombre descubrió el fuego, le ha otorgado un sinfín de significados y funciones. Para muchos ha sido una deidad que protegía el destino de los fallecidos. Investigaciones científicas sugieren que las primeras cremaciones datan del Neolítico, en el litoral mediterráneo. Pero en el Antiguo Oriente era un método que solamente se utilizaba para combatir plagas.

Este método funerario fue entendido como inmolación con fuego por los Celtas paganos; en Persia castigaban con pena de muerte a quien intentara cremar un cadáver; mientras que las creencias hinduistas la aconsejan. En Grecia y Roma fue común practicarla, pero por ejemplo el culto corneliano siempre prohibió quemar a los muertos.

En épocas de la persecución de herejes y hogueras, evidentemente se usó la cremación en vida como forma de castigo. Y en tiempos modernos, tras la Segunda Guerra Mundial, los cadáveres de un grupo de hombres sentenciados en el Juicio de Nuremberg como castigo no fueron entregados a las familias, sino cremados.  

Para 1873 inicia el movimiento moderno de la cremación. Un profesor italiano llamado Bruno Brunetti, impulsado por dicha práctica como iniciativa para la salud pública, creó una cámara para cremaciones y la presentó en una exposición en Viena. En Estados Unidos, en 1874, fue Julius LeMoyne quien inventó su aparato. Desde ahí, fueron apareciendo en el panorama diversas versiones de estos particulares hornos.

La ciudad inglesa de Woking y la alemana Gotha ya tuvieron sus hornos oficiales en 1878, pero curiosamente solo hasta 1886 tuvo lugar la primera cremación funeraria moderna en Reino Unido. A partir de ahí comenzó a hacerse cada vez más popular la práctica alternativa de reducir los cuerpos humanos a cenizas. 

En muchos otros contextos, la cremación era prohibida e inconcebible como opción final del funeral. La Iglesia Católica durante años tuvo cerrada la puerta a este método, hasta que el 1966 el papa Paulo VI permitió a los sacerdotes llevar a cabo ceremonias de cremación. Hoy, la institución tiene requisitos específicos sobre el destino final que puede darse a las cenizas. Los creyentes de esta fe deben guardar estos restos en nichos para sepultarlos o guardarlos en lugares sagrados.

A su vez, el judaísmo y el islam prohíben completamente cremar a los difuntos. Según las creencias judías, esta práctica genera sufrimiento al cuerpo de la persona fallecida y le impide resucitar posteriormente. Contrariamente, la gran mayoría de las religiones –protestantes, testigos de Jehová, evangélicos y algunas ramas del cristianismo- son pro-cremación. 

La opción contemporánea

Aunque durante mucho tiempo fue mal vista, hoy la cremación es una de las principales opciones para ese momento final. Sus ventajas prácticas cada día pesan más porque el planeta se está quedando sin espacio para albergar a los muertos. Se calcula que en muchas ciudades y poblaciones, en unos 20 años, los cementerios van a estar saturados. Ciertamente no vamos a caber si a todos nos entierran enteros.
 

Son muchas las ventajas de la incineración. Es considerada una práctica sanitaria e higiénica que elimina focos infecciosos y tiene efectos menos perjudiciales para el medio ambiente comparada con otros métodos. En México, por ejemplo, es habitual que los cuerpos sean cremados en cajas de cartón especialmente armadas para este fin.

La cremación es una gran alternativa que abre muchas posibilidades sobre el destino final de las cenizas: sembrar un árbol, conservarlas en un lugar especial, esparcirlas en la naturaleza, etc. Uno de los beneficios principales tiene que ver con la practicidad porque se trata de un proceso sencillo y rápido, que además facilita traslados, consecución de espacios y otros trámites a quienes quedan en pie.


Sobre todo cuando cuentas con el apoyo de expertos como los de Memorial San Ángel, quienes siempre te extienden su mano para acompañarte a transitar todo el trayecto de despedida… Estamos Contigo hasta el final…  

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