Memorial San Angel

En preparación para una epidemia.

Un señor de origen chino llamado Q.L. por sus iniciales, viajó a la Ciudad de México, se registró en un hotel del Centro Histórico, tomó una pluma de la recepción para firmar y la dejó ahí a disposición de otro huésped. Luego salió con su familia a comer tacos en un restaurante. Q.L. usó las servilletas, cubiertos y vasos en los que le sirvieron. Después pasearon y tomaron un taxi de aplicación y  Q.L. tocó con sus manos las manijas de la portezuela. La familia hizo turismo por la ciudad. Al día siguiente, Q.L. y su familia fueron hacía el aeropuerto, tomaron un avión con destino a la Ciudad de Los Ángeles, durante el viaje, Q.L. se sintió enfermo, al llegar, las autoridades lo detuvieron por presentar fiebre y después de someterlo a investigación se informó que Q.L. estaba contagiado de Coronavirus. 

La historia anterior es real y nos presenta una alerta sobre la existencia y posible contagio de una enfermedad grave. La Organización Mundial de la Salud (OMS) , www.who.int y la Organización Panaméricana de la Salud (OPS), www.paho.org, han declarado emergencia sanitaria mundial, ante la presencia de una variante del Coronavirus y se identificó su origen en un mercado de alimentos frescos y animales en la ciudad de Wuhan, China, donde la cepa mudó de animales infectados a los humanos. Un riesgo que corremos todos los que somos omnívoros. El gobierno de China, no informó con oportunidad al mundo, sobre la mutación del virus que causa síntomas de enfermedad respiratoria grave y ésta se ha expandido en Asia de un modo notable, tampoco existe una medicina que pueda revertir sus efectos. 

La época en que surge el nuevo Coronavirus, es diferente de otros brotes epidémicos, porque ahora existe una gran movilidad social y en la llamada globalización ocurren migraciones multitudinarias. Desde que se propagaron enfermedades como Ébola, H1N1 y la más reciente SARS, que causaron muchas muertes, los gobiernos han creado protocolos para le manejo de las enfermedades y los fallecimientos por causa de estas epidemias.

Nuestro país, a decir de los expertos, aún no cuenta con un protocolo donde las instituciones del gobierno trabajen en conjunto para actuar en caso de un brote epidémico de Coronavirus. Según la abogada especialista en el tema de epidemias mundiales, Lorena Von Aguilar, en su libro publicado Derecho y Pandemias (2019), Ed. Tirant lo Blanch, dice que las políticas de salud pública deben indicar quién sería el responsable a nivel de gobierno, para ordenar las acciones en un caso de epidemia nacional. Deben ser medidas a tomar de acuerdo a las garantías individuales, por ejemplo, acciones en conjunto, en las escuelas, en los centros de trabajo, en aeropuertos, en el transporte público, con el fin de que nosotros, la sociedad, actuemos; desde lavar las manos, usar tapabocas, toser, estornudar en pañuelos o en el ángulo  interior del codo y otras medidas de higiene hasta indicar, si fuera el caso, la interrupción de la circulación de personas, evitar concentraciones masivas, incluso ordenar una cuarentena si fuera necesario. 

Todas son medidas de prevención para evitar el avance de la enfermedad. Lorena Von Aguilar, ha expresado en sus estudios las medidas a tomar en hospitales, donde los enfermos deberán aislarse en unidades médicas restringidas y para el caso de los muertos, el manejo de los cuerpos infectados y las actividades funerarias, para evitar propagación de la enfermedad de no realizarse apropiadamente. Según la abogada, ya debería existir personal médico capacitado y equipado para este fin.

Hasta ahora en México, no tenemos casos de personas infectadas, pero casi todos, ya estamos perturbados con la idea del contagio. La Secretaría de Salud, www.gob.mx, ha presentado un informe en su portal de internet sobre las medidas preventivas que todos debemos seguir. Se ha creado la Comisión para la Atención de la Emergencia del Coronavirus creada por la UNAM, son un grupo de especialistas de gran prestigio y han afirmado que el coronavirus podría presentarse en las próximas semanas en México y que debemos mantenernos atentos a sus comunicados en los diversos medios.

El aviso de una epidemia es el anuncio a corto o largo plazo de una pérdida. Morir de una enfermedad contagiosa es denominado por la OMS, como muerte súbita. Una persona que se encontraba sana es contagiada por un virus y muere a los pocos días. La doctora Elisabeth Kübler-Ross, en su libro La Rueda de la Vida (1997), España, Ediciones B, ha privilegiado el apoyo a los pacientes terminales en su camino hacia la muerte, hablarles para liberarlos de pendientes y preocupaciones de la vida, pero imaginemos a pacientes terminales de Coronavirus que deben ser aislados por procedimientos, sin nadie a quien expresar sus pensamientos finales. Imaginemos también la desolación en la que queda la familia y amigos sin haber podido acompañar a sus moribundos.   

Pero si tuvieramos que enfrentar la dolorosa experiencia de un proceso de enfermedad de una persona cercana y a pesar de todas los cuidados, su muerte fuera inminente, existen protocolos ya probados en la experiencia epidémica de otras naciones para ese fin. Debemos mencionar, los funerales por causa de Coronavirus, así como se han realizado en la experiencia de otras enfermedades, deberán llevarse a cabo de forma distinta. Tal vez no tendrá una ceremonia de acuerdo a nuestras tradiciones cuturales o religiosas, porque la preparación del cuerpo o la práctica del féretro abierto, seguirá representando un riesgo de contagio.

Los protocolos, sin embargo, advierten que es necesario respetar los rituales que cada comunidad requiera, con ciertos cuidados, limitado a familiares cercanos. Las instrucciones para estos procedimientos aprobados por la OMS, indican el manejo de los cuerpos por especialistas y traslados cercanos a funerarias señaladas previamente para la cremación casi inmediata. El documento www.who.int/resources/publications/ebola, es vigente y podría tomarse como referencia para el caso del Conavirus. Asímismo, es un documento sensible en el tema de permitir que los especialistas, tengan contacto con la familia para conocer su relación con la muerte, es decir, cuales son las prácticas funerarias que desean seguir y tomar las precauciones para cada caso. Mantenernos informados sobre que hacer, nos hará partiícipes de la situación, nos llevará al proceso de duelo y sentiremos que acompañamos a nuestra persona cercana en su camino último.


Si estamos o no ante la amenaza de una pandemia, de esas que cíclicamente ocurren en la historia de la humanidad, será solo para recordarnos las palabras de la escritora española que vive en Shanghai, Lola Beccaria “que entendemos la gravedad de la situación, pero vivir es peligroso de por sí” www.elpais/opinion.com Si algo nos  puede tranquilizar en momentos tan estresantes es la prevención, mantenernos informados, saber que tenemos nuestras cosas en orden y nosotros estamos siempre contigo. 

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