Memorial San Angel

Luto, la expresión cultural del duelo.

Mientras que el duelo es el proceso emocional interno que se vive cuando alguien cercano muere, el luto se refiere más bien a la expresión social o externa de esos sentimientos de pena. Esa forma cultural de expresar el dolor, en nuestros países occidentales, se ha enfocado en los colores para vestir y las actitudes sobrias de quienes “están de luto”.

El luto es un lenguaje sin palabras, que se centra en las conductas y normas sociales como una manera de manifestar respeto a la memoria del fallecido y solidaridad a sus dolientes. Aunque los códigos estéticos del luto varían en cada sociedad o comunidad, en general se ha referido a vestir de tonos oscuros, no usar adornos ni tampoco asistir a fiestas, bailes y reuniones. Nada que se asociara con celebración o alegría.

Esta costumbre, que perdura hoy en muchos rincones, data de la Antigua Roma. Posteriormente, en el siglo II se decretó que el color oficial del luto cambiaría al blanco y se conservó dicha tradición durante la época medieval en Europa. De hecho, en la actualidad el blanco es el color del luto en la mayoría de los países asiáticos y del islam.

¿Por qué regresa el negro a representar el luto? En 1497, los Reyes Católicos de España, aprobaron una serie de leyes con ocasión de la muerte del príncipe Juan. Entre estas normas se especificaba que el negro sería el color oficial con el que se debería vestir para eventos funerarios. Asimismo, las viudas debían permanecer encerradas en un cuarto sin luz y tapizado de negro, durante un año tras el deceso de sus maridos.

Esta estricta regla se cumplió hasta 1729, cuando Felipe V rebajó a seis meses el encierro y decidió que la habitación ya no tenía que ser negra. Los periodos de duelo, y por ende de luto, variaban según la cercanía del fallecido: si era el esposo, el hijo, los padres, abuelos, hermanos, etc. Incluso si una pérdida coincidía con la boda de una mujer, ella debía casarse de negro.

También fue común el uso del velo negro para ocultar la cara de la mujer en duelo. Cabe resaltar que, en España y Latinoamérica, el luto estuvo muy centrado en el género femenino en términos generales. Ellas no solamente vestían de luto, sino que sus casas también se ensombrecían, mientras los hombres podían expresar su pérdida solo con una corbata, brazalete o botón negro en el ojal.

Y así fueron pasando los años, cambiando los reyes y poco a poco este tipo de normas y tradiciones se han ido relajando. Ya en el siglo XX el negro dejó de ser exclusivo para el luto y empezó a usarse en otro tipo de ocasiones, incluso como símbolo de elegancia. En 1987 la Iglesia Católica recomendó utilizar el morado para vestir en los rituales funerarios.

Aunque los colores oscuros han sobrevivido en muchas sociedades como símbolo de luto, dolor y solemnidad, especialmente en contextos institucionales, cada día somos más libres para expresar nuestro pesar como bien lo consideremos, sin regirnos por normas ni representaciones en los colores o las formas.

Los rituales funerarios actuales son diversos y no necesariamente todos se ciñen a los mismos códigos estéticos porque, como sabiamente habla el dicho: la procesión va por dentro. Hoy se celebran funerales de colores, por ejemplo, para despedir a los niños que tempranamente se van o se elige un color vivo, preferido del difunto, y se pide a los asistentes que lleven puesto algo de dicho tono.

Con dedicación y profundo respeto, Memorial San Ángel acompaña cada despedida, con los colores y las formas elegidas en homenaje a quien ya no está. Memorial San Ángel: Contigo hasta el final…  

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