Memorial San Angel

Entierros verdes: despedida amigable con el medio ambiente.

Cada día son más y distintas las maneras cómo las personas deciden dar el último adiós. Ritos funerarios laicos, emotivos, sobrios, religiosos, festivos y originales. La  vanguardia en las tendencias funerarias habla de despedirse cómo cada quien vivió, de acuerdo con lo que creyó, defendiendo lo mismo por lo que luchó. En muchos lugares, hoy, las personas optan por que ceremonia de despedida refleje la esencia de quien parte.

Una opción que está en boga es la inhumación ecológica. Los entierros verdes consisten en envolver el cadáver con tela de algodón o usar una caja sencilla de mimbre o madera sin tratar, para yacer bajo un árbol, sin lápida ni cripta ni monumento alguno. Simple y sencillo, se trata de volver a la tierra de la forma más directa posible.

La consigna en estos casos es no contaminar la tierra. Usualmente, en un entierro común de un ataúd o de las cenizas del ser querido, la tierra recibe los químicos del embalsamamiento y las partículas del material del féretro, sumado al cemento usado para lapidar encima.

Uno de los argumentos que sustenta esta preferencia en pro del planeta es que un cuerpo sin vida puede estar en buen estado hasta por 36 horas, sin utilizar químicos para que no se descomponga. Pero se debe tratar con hielos y contar con una habitación fría y ventilada. Además, sobre todo es cuestión de tener una clara consigna respecto al cuidado del medio ambiente, en otros casos la decisión se basa en asuntos de espiritualidad y se rige por las normas de cada país al respecto.

Otra alternativa es el uso de ataúdes hechos de maderas cortadas en procesos de tala controlada y decoradas con barnices de agua. Incluso se ha planteado que exista una traje especial para quien despedimos: prendas confeccionadas en algodón puro, con botones de madera; un código de vestimenta que definitivamente combine con el medio ambiente.

La llamada “cápsula mundi” es otra despedida respetuosa con la naturaleza. Habla de convertir el cuerpo de la persona fallecida en un árbol. Consiste en introducir el cadáver, en postura fetal, entre una bolsa ecológica; o en una urna sostenible, hecha con sustratos orgánicos y semillas, de modo que germine con el tiempo y siga existiendo en el corazón de otro ser vivo y perenne con tallos, hojas y ramas.

Para muchos no está nada mal continuar como un pino azul, una sequoia, un cedro, un ciprés o un ahuehuete. Incluso habitar el mismo jardín de la casa o terreno familiar. Así conciben algunos futurólogos los cementerios del mañana, cimentados en la sostenibilidad y la preservación.

La posibilidad verde para la cremación propone urnas ecológicas de materiales biodegradables, que se integran sin problema con los elementos naturales. Las hay de sal, que se disuelven en el agua en 30 minutos y otras que se deshacen al mero contacto con la tierra, eso sí en cuestión de un par de meses según la humedad del suelo.

Un ejemplo más de que así como existe un estilo de vida, hay también un estilo de muerte. La onda verde amplía cada vez más las despedidas y formas de irse y también de permanecer, en concordancia con el todo al que pertenecemos. Sin duda otra forma de comunión.  

Es respetable y maravilloso un ritual distinto para cada cual, y de cualquier manera Memorial San Ángel está Contigo hasta el final…

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